VACACIONES

La vida pasa muy rápido. El tiempo se resbala entre los dedos sin poder sujetarlo. Por eso a veces tengo la sensación de que no llego a todo, supongo que a vosotras también os ocurrirá; no consigo estirar las horas para que me cundan más.

Llevo una temporada en la que se me acumulaba el trabajo más de lo normal. Cada día tiene su afán y surgen cosas nuevas que añadir a la “supuesta lista de tareas o deseos”, tengo que establecer prioridades y la nueva entrada del blog vuelve a quedar relegada, y así día tras día. Pero de hoy no pasa, me he dicho.

Inmersa en el periodo vacacional, aunque de modo intermitente, habiendo vuelto de un maravilloso viaje, más cansada de lo que me fui, y con los ojos llenos de azul, de colores vivos, de pueblos y ciudades, de agua y naturaleza, me siento renovada, dispuesta a arrostrar nuevos retos, y a aprovechar el verano para hacer todas esas cosas que están esperando su momento, unas por puro placer, otras no tanto. Dispuesta a disfrutar de cada una de ellas,  a zambullirme en las horas lentas, las tardes de siesta y lectura; los baños refrescantes, las charlas con amigos, los paseos,  etc. pues en definitiva, el verano y las vacaciones son esto: tiempo y espacio para ser17.

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